El yoga como práctica universal de conocimiento

El yoga como practica universal de conocimiento

Hace miles de años que el ser humano tiene la necesidad de conocer… Para sobrevivir los primeros seres humanos observaron y así conocieron acerca de la naturaleza cíclica de la meteorología, el movimiento de los astros, el comportamiento a veces predecible de los animales, los cambios en el cuerpo según avanza el tiempo… Cuando algo no era predecible o explicable surgía la necesidad de resolver el misterio. Algunos eran resueltos y otros… otros eran la puerta de acceso a las primeras prácticas de meditación.

La filosofía del yoga

Desde tiempos ancestrales, y casi siempre alrededor de un fuego, nos hemos reunido a compartir el misterio que nos une… ¿de dónde venimos? ¿quiénes somos? ¿qué hay más allá de la última exhalación…? A medida que, generación tras generación, descubríamos métodos y técnicas para acceder al estado de absorción de la mente en aquello que no tiene nombre, se fueron generando las primeras formas de Yoga. Esto ocurría en África, en Europa, en América, en Oceanía… y quizás en Asia, más concretamente en India, se dieron las circunstancias que permitieron la compilación de la tradición oral en formulación escrita que ha permitido que el Yoga llegue a nuestros días… Y es que, el Yoga que más reconocemos hoy día como “Yoga” nace en la India y su esencia principal era la meditación.

Los sabios indios buscaban conocerse a sí mismos, y a ese “sí mismo” lo llamaban “âtman”, que es lo mismo que espíritu. Todas sus reflexiones las escribieron en las Upanishad, enseñanzas secretas dirigidas a sus discípulos.

El yoga para conocerse a uno mismo

La filosofía del Yoga, en sí, no es tan diferente a la de los primeros filósofos griegos, a los cuales debemos el nacimiento de nuestro pensamiento actual. Ellos también buscaban una esencia perfecta dentro de sí mismos. Esta búsqueda se llevaba a cabo en las escuelas, y también en los gimnasios, estaban destinados a la instrucción física y espiritual. “Conócete a ti mismo” reza el conocido aforismo escrito en la portada del Oráculo de Delfos… De manera similar, el objetivo del Yoga, y de quien lo practica, es siempre conocerse a sí mismo, vislumbrar su parte pura y estable, lo que se consigue a través de la calma mental y el silencio mental.

Conocer su esencia a través de una meditación trascendental y compleja llevaba al fiel practicante a estar en posesión de una mente sana y, en consecuencia, de una vida sana y una importante relajación mental desde la que el conocimiento afloraba por sí mismo.

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