Cómo elegir profesor de yoga

Cómo elegir profesor de yoga

Cuando empiezas a practicar yoga no sabes que hay diferentes estilos y tampoco te planteas que hay diferentes formas de vivir y transmitir esta disciplina. Con el tiempo, te vas informando y vas descubriendo todo lo que abarca la palabra yoga. En cuanto a los profesores, es importante saber que, más allá del estilo que impartan, cada uno lo vive y lo lleva a sus alumnos de una manera distinta, completamente personal.

El yoga es una forma de vida y, como tal, cada uno lo interpreta, lo vive y lo transmite desde su verdad.

Si vas por primera vez a una clase y no te gusta, no te rindas. Prueba con otro profesor, cambia de centro, asiste a varias clases antes de decidir que el yoga no es lo tuyo. Conectar con tu profesor es fundamental para poder disfrutar de la práctica.

¿Cómo elegir profesor de yoga?

Hay profesores muy jóvenes y flexibles, otros son más mayores y experimentados, los hay más activos, más calmados, algunos parecen acróbatas de circo mientras que a otros te los imaginas meditando a los pies de un árbol en el Himalaya. Cada persona es un mundo.

Independientemente de su aspecto, edad o experiencia dando clases (todo esto importa e influye), elige a quien te transmita su luz, su empatía y su ausencia de ego. Alguien a quien veas sobre la esterilla haciéndote llegar lo que sabe, sin mirarse el ombligo.

Si ves que sólo habla de sí mismo, que no presta atención a sus alumnos, que está pendiente del móvil, o si te da la sensación de que interpreta un guion de manera mecánica y repetitiva… será mejor que busques en otro lugar.

7 cualidades que debería tener tu profesor de yoga

Desde mi experiencia y mi punto de vista, éstas son las cualidades de un buen profesor de yoga:

  • Se deja el ego fuera de clase – no hace posturas pensando en colgar las fotos en Instagram, no le importa equivocarse, enseña sabiendo que también puede aprender de los alumnos, tiene su mente abierta y se centra en apoyar y cuidar a sus alumnos.
  • Le apasiona el yoga – elabora sus clases buscando el equilibrio físico, mental y emocional de sus alumnos, lee, se informa, se sigue formando, comparte su aprendizaje. En definitiva, respeta esta disciplina y las enseñanzas de los antiguos maestros.
  • Se adapta a todos los niveles – es capaz de dar alternativas a las posturas más complicadas, de ofrecer opciones a quienes acuden con dolencias o molestias, puede sustituir un asana por otra si ve que ese día, por el motivo que sea, no es viable seguir la secuencia que tenía preparada.
  • Sabe corregir – no le da miedo tocar y colocar a sus alumnos cuando lo considera necesario, tiene los conocimientos para poder corregir las posturas sin causar daño y para ayudarles a avanzar en su camino.
  • Acepta preguntas y sugerencias – es decir, es flexible. Nada describe mejor el yoga que la palabra flexibilidad: de cuerpo, pero, sobre todo, de mente. No importa si no sabe la respuesta, no es necesario que sea una enciclopedia humana: toma nota, busca la respuesta, y resuelve la duda en la siguiente clase.
  • Genera confianza – tiene los pies en el suelo, es una persona sencilla, accesible, de trato fácil, capaz de llevar la clase con buen humor y, al mismo tiempo, mantener la disciplina que la práctica requiere.
  • Transmite su luz – te hace llegar su verdad, su forma de sentir y vivir el yoga, su honradez, calidez y honestidad.

Otras cualidades de un profesor de yoga

Elige un centro de yoga donde te sientas como en casa, donde te resulte agradable estar y donde puedas olvidarte por completo de tu rutina y centrarte en tu práctica sabiendo que nada puede incomodarte (temperatura, ruido, material en buen estado, instalaciones en general).

Y dentro de ese centro de yoga, si hay varios profesores, elige el que se adapte a tus necesidades y cumpla los 7 requisitos anteriores.

Una clase de yoga es un lugar seguro, cálido, acogedor. Es un espacio y un tiempo que te dedicas, que dedicas a cuidarte, mimarte, equilibrarte y compartir. Buena parte de esas sensaciones las genera el profesor.

Busca una persona auténtica, con la que conectes, con quien sientas que hay entendimiento y confianza. Y entonces empezarás a disfrutar plenamente de tu práctica.

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