Namásté

Significado de namasté

Hay algo esencial en yoga y es darnos cuenta de que cada momento es un presente, cada persona un regalo y tenemos la oportunidad de honrarlo. Existe una palabra para hablar de este abrazo hacia la vida, hacia los seres y el planeta en el que vivimos y ésta es Namasté

¿Qué queremos decir al pronunciar Namasté?

Podemos hablar de varios significados atribuidos a esta bonita palabra. Quizás lo más natural sea considerarla una despedida, ya que en la mayoría de las clases de yoga se emplea para cerrar la práctica, pero realmente el significado de la palabra nos lleva más hacia un saludo, en su lugar de orígen, India, esta palabra se utiliza entre otras cosas para saludar.

Si la analizamos a nivel etimológico nos encontramos con :

  • La primera raíz “Namas” que deriva de “Nam” y que significa saludo, reverencia.
  • La segunda raíz que conforma esta palabra es “te” y es la segunda persona del singular del complemento indirecto “a ti”, por lo que si la tradujésemos literalmente llegaríamos a un “Te saludo”.

Profundizando en el sentido más espiritual de la palabra y que para mí engloba mejor el sentimiento o la intención con la que deberíamos querer usarla,  este vocablo nos invita a reverenciar a los seres con los que convivimos, conocidos o desconocidos, la tierra que pisamos, el aire que respiramos, la vida en general.

En la cultura hindú se considera que cada persona tenemos dentro una esencia divina y al pronunciar esta palabra ante otro ser estamos reconociendo su esencia divina, postrándonos ante la belleza que habita dentro de cada uno de nosotros.

“La luz divina en mí honra la luz divina en ti”

Para pronunciarla solemos utilizar un mudra, colocando las manos en plegaria o lo que sería lo mismo, uniendo las palmas de las manos entre sí y colocándolas delante del pecho y añadimos una reverencia, inclinando el mentón hacia el pecho frente a la persona o el ser honrado.

Personalmente creo que cuando conectamos con esta intención, es una manera de agradecer todo lo que sucede en nuestro camino y reconocer que aunque cada uno de nosotros tenemos unas características distintas, dentro de todos vive lo mismo, la misma luz y la misma oscuridad con la que nos encontramos al mirarnos desde el corazón e inclinar nuestra cabeza pronunciando Namasté.

“Te veo y me inclino ante ti para agradecer tenerte aquí y me veo en ti pues somos lo mismo”

¿Cuál es el orígen de Namasté?

Es un término en sánscrito, la lengua hablada en la India y aunque cada vez nos llega más información sobre esta cultura con sus tradiciones,aún hay mucho por descubrir. En el budismo se incorpora esta palabra a su tradición espiritual.

Según ellos es una manera de deshacernos del ego ” namas” nada der mí, y mostrar total respeto por la persona con la que hablamos.

¿Y qué más?

Creo que esta palabra es una invitación abierta a ese estilo de vida que es el Yoga y que busca encontrarnos con lo que somos y cuidar los unos de los otros, intentando reconocernos dentro de cada persona para poder desarrollar una mayor compasión.

A menudo vamos con prisa, vivimos en un mundo rápido y exigente y con frecuencia se nos olvida cuidar, cuidar del mundo, cuidar de las personas y esto hace que nos convirtamos en seres deshumanizados que en lugar de crear unión cada día estamos más separados, quizás al entender el significado más humano de esta palabra, podamos también encontrarnos con nuestra parte más humana, en la que todos somos lo mismo y ahí reside la verdadera belleza.

“La vida no es maravillosa porque todo sea perfecto, es maravillosa porque somos capaces de abrazar todo lo que hay en ella”

La próxima vez que te encuentres con alguien reconoce su belleza y agradecelo con las manos en el corazón y pronunciando Namasté,

Un abrazo,
Namasté

Historia del Yoga

Historia del Yoga

Muchas son las ​leyendas​ que tratan de explicar los orígenes del Yoga, donde dioses o figuras representativas compartieron sus secretos con los hombres de la India en tiempos remotos.

Realidad y mito

Más allá de las leyendas, lo cierto es que se desconoce la fecha exacta donde esta disciplina comenzó a practicarse y predicarse. Las primeras pruebas arqueológicas encontradas en el Valle del Indo y Saraswati datan de los años 3.000 a.C., en las que se pueden ver figuras en diferentes posturas yóguicas.

Su llegada a occidente en el presente

Las primeras escrituras hindúes, que son a su vez, uno de los textos más antiguos del mundo, los Vedas, provienen de hace unos cinco mil años, y hablan de un profundo conocimiento del ser tanto en el plano físico, como metafísico y espiritual. Es en estos libros donde se recogen las primeras pruebas escritas sobre el yoga hacia el 2.500 a.C. En cambio, es la última parte de estos textos la más conocida en occidente: los Upanishads, que datan del 1.500 a.C. Aquí se encuentra la base de las enseñanzas yóguicas y donde nace la filosofía vedanta sobre la conciencia absoluta.

Alrededor del año 500 a.C., aparecen dos importantes textos para la expansión y comprensión del yoga, como son el Bhagavad Gita, que forma parte del poema épico Mahabharata, y los Yoga Sutras de Patanjali, considerado un texto básico.

En los Yoga Sutras, Patanjali hace una recopilación de las reglas filosóficas del yoga, lo que conforman el Raja Yoga, un yoga más integral donde se determinan los 8 pasos del yoga, que se conoce como Asthanga Yoga:

  1. Yamas
  2. Niyamas
  3. Asana
  4. Pranayama
  5. Pratyhara
  6. Dharana
  7. Dyana
  8. Samadhi

El yoga en esencia es más un “entrenamiento” espiritual. Es a partir del siglo VIII cuando se profundiza en la práctica física y en el XIX cuando se mezcla con la gimnasia.

El Yoga en la actualidad

El yoga practicado en occidente tiene su origen en el Astanga yoga creado por Krishnamachaya, y que introdujeron su hijo y sus discípulos en los años 60.

Dos de los maestros más reconocidos son B.K.S. Iyengar y Patthabi Jois. En los estilos que ambos practican, el fin es el fortalecimiento y la flexibilidad muscular para conseguir una relajación total, y encauzar la energía (prana) a través de los canales (nadis) y que circule fluida y libremente por nuestro cuerpo sutil para alcanzar el bienestar en nuestro cuerpo físico.

Su éxito en nuestro mundo reside en la falta de salud física y mental y la pérdida de espiritualidad al que nuestro estilo de vida pragmático y estresante nos encamina, porque el yoga ayuda tanto a aquel que, simplemente, quiere mantenerse en forma, como al que padece alguna enfermedad cardiovascular o estrés.

El yoga como práctica universal de conocimiento

El yoga como practica universal de conocimiento

Hace miles de años que el ser humano tiene la necesidad de conocer… Para sobrevivir los primeros seres humanos observaron y así conocieron acerca de la naturaleza cíclica de la meteorología, el movimiento de los astros, el comportamiento a veces predecible de los animales, los cambios en el cuerpo según avanza el tiempo… Cuando algo no era predecible o explicable surgía la necesidad de resolver el misterio. Algunos eran resueltos y otros… otros eran la puerta de acceso a las primeras prácticas de meditación.

La filosofía del yoga

Desde tiempos ancestrales, y casi siempre alrededor de un fuego, nos hemos reunido a compartir el misterio que nos une… ¿de dónde venimos? ¿quiénes somos? ¿qué hay más allá de la última exhalación…? A medida que, generación tras generación, descubríamos métodos y técnicas para acceder al estado de absorción de la mente en aquello que no tiene nombre, se fueron generando las primeras formas de Yoga. Esto ocurría en África, en Europa, en América, en Oceanía… y quizás en Asia, más concretamente en India, se dieron las circunstancias que permitieron la compilación de la tradición oral en formulación escrita que ha permitido que el Yoga llegue a nuestros días… Y es que, el Yoga que más reconocemos hoy día como “Yoga” nace en la India y su esencia principal era la meditación.

Los sabios indios buscaban conocerse a sí mismos, y a ese “sí mismo” lo llamaban “âtman”, que es lo mismo que espíritu. Todas sus reflexiones las escribieron en las Upanishad, enseñanzas secretas dirigidas a sus discípulos.

El yoga para conocerse a uno mismo

La filosofía del Yoga, en sí, no es tan diferente a la de los primeros filósofos griegos, a los cuales debemos el nacimiento de nuestro pensamiento actual. Ellos también buscaban una esencia perfecta dentro de sí mismos. Esta búsqueda se llevaba a cabo en las escuelas, y también en los gimnasios, estaban destinados a la instrucción física y espiritual. “Conócete a ti mismo” reza el conocido aforismo escrito en la portada del Oráculo de Delfos… De manera similar, el objetivo del Yoga, y de quien lo practica, es siempre conocerse a sí mismo, vislumbrar su parte pura y estable, lo que se consigue a través de la calma mental y el silencio mental.

Conocer su esencia a través de una meditación trascendental y compleja llevaba al fiel practicante a estar en posesión de una mente sana y, en consecuencia, de una vida sana y una importante relajación mental desde la que el conocimiento afloraba por sí mismo.