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La importancia de tus caderas en el yoga

la importancia de las caderas

No hay profesor de yoga que no mencione la apertura de caderas en sus clases. ¿Te suena? Le damos mucha importancia y no es sólo para que te puedas sentar en posición de loto a respirar y a meditar.

Como ya sabrás tu cuerpo manifiesta tus emociones con diferentes síntomas: nervios en el estómago, tensión en los hombros y la espalda, cansancio en forma de dolor de cabeza. Si no lo has observado, te invito a que te detengas un momento, respires y visualices qué parte de tu cuerpo te habla ahora mismo. Dependiendo de tu estado de ánimo, cambiará.

En las caderas se acumulan tus emociones. Si no las dejas fluir, si no las aceptas y las vives tal cual son, es cuando aparecen la tensión muscular, la rigidez de movimientos y la falta de flexibilidad.

Cómo movilizar las caderas

Hay un montón de posturas (asanas) que ayudan a flexibilizar las caderas. Ten en cuenta que son articulaciones complejas que pueden realizar todo tipo de movimientos. He seleccionado unas pocas que puedes practicar en cualquier momento.

No sólo es un trabajo físico. Si quieres ir notando avances, tendrás que permitirte sentir sin juzgarte, sin reprimir lo que sientes y liberándolo para hacer espacio a lo que llegue después. Te puedes ayudar comunicando tus emociones a una persona de confianza o, sencillamente, anotándolas en tu cuaderno. Cuando verbalizas lo que sientes ya has dado el primer paso para poder experimentarlo sin censura. A medida que aprendas a dejar fluir tanto el dolor como la alegría, tus caderas se irán aflojando.

Las posturas perfectas para flexibilizar las caderas

Como siempre, concéntrate en tu respiración y mantenla sin forzar nada. Intenta mantener el orden de las posturas y quédate en cada una, al menos, 10 respiraciones. Cuando llegues a Savasana déjate llevar 10 minutos o más, así el trabajo realizado irá haciendo efecto.

  • Adho mukha svanasana – perro boca abajo
  • Balasana – niño
  • Virabhadrasana II – guerrero II
  • Utthita Trikonasana – triángulo
  • Prasarita Padottanasana – flexión anterior con las piernas estiradas. Si no llegas con las manos al suelo, colócalas en tu cintura
  • Malasana – guirnalda
  • Baddha Konasana – zapatero o mariposa. Aletea con tus rodillas acercándolas al suelo a medida que vas respirando
  • Savasana – cadáver

Chandra Namaskar

Si ves que lo necesitas, puedes ayudarte de mantas, bloques o cintos para entrar mejor en las posturas, colocándote con suavidad en ellas, sin forzar la articulación de la cadera, y manteniéndolas más cómodamente gracias a dichos soportes. No fuerces nada, toda práctica lleva su tiempo y no se trata de llegar más lejos más deprisa, sino de observar cómo te hace sentir cada postura y cuáles son tus límites en cada momento.

En cualquier caso, los tan conocidos Saludos al sol son un buen punto de partida para trabajar con la cadera. Cuanto más los realices, más fuerza y flexibilidad irás ganando en esta parte de tu anatomía.

¿Sabías que…?

¿Sabías que el miedo está directamente relacionado con tus caderas? Cuando sientes miedo tienes a hacerte una bolita para protegerte. Trabajando las posturas anteriores ayudas a liberar esa sensación y a evitar que te afecte tanto. Más específicamente, Malasana es maravillosa a la hora de aportarte poder, fuerza, energía y ganas. Te enraíza y te prepara para recibir. Su apertura frontal dice “aquí estoy, no tengo miedo”.

En yoga abres el corazón para recibir y dejar entrar todo lo que está por llegar y abres las caderas para dejar salir todo lo que te pesa y ya no necesitas. En tu esterilla pasan más cosas de las que puedes percibir directamente.

¿Qué otra parte del cuerpo te interesa? ¡Déjanos tu comentario!

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