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El karma y el karma yoga

karma y karma yoga

¿Has probado a prestar tu atención completamente a aquello que estás haciendo? Imagina que, además, no lo haces para ti, si no por amor a los demás. Eso es Karma yoga.

El Karma yoga se basa en la idea de realizar acciones desinteresadas, de forma voluntaria y manteniendo toda tu atención en aquello que estás realizando. Ése es el matiz que aporta la dificultad: permanecer atento y consciente, sin distraerte, sin anticipar lo siguiente que vas a hacer.

Karma vs. Karma yoga

Éste es un tema curioso que da lugar a debates muy enriquecedores. La definición de karma más sencilla de entender es la siguiente: toda acción genera una reacción y dicha reacción se puede manifestar inmediatamente, pasado un tiempo o en otra vida próxima (tema espinoso éste, lo sé). Esa reacción, positiva o negativa, es el karma.

Todos llevamos una mochila invisible con nuestro karma acumulado. A medida que vas avanzando en tu camino del yoga y de la vida, puedes ir vaciándola para que te pese menos. ¿Cómo lo haces? Tomando decisiones a través de tus acciones: realizar cualquier actividad de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio y siendo consecuente con tus decisiones irá equilibrando la balanza entre el karma positivo y el negativo. Además, si estas acciones las realizas desde el desapego, sin permitir que te afecten en modo alguno, tu mochila se irá vaciando.

La teoría puede sonar sencilla, pero la práctica no lo es tanto. Hace falta mucho yoga, y puede que unas cuantas vidas, para sentir tal desapego emocional y, al mismo tiempo, tal amor por el prójimo como para vaciar por completo tu mochila de karma.

Ahora que más o menos sabes qué es el karma, pasemos al Karma yoga.

Karma yoga es el yoga de la acción. Pero no lo entiendas como prestar un servicio o hacer un favor esperando algo a cambio. No esperes nada, hazlo porque sale de tu corazón, porque así lo sientes, porque sabes que a la otra persona le hace bien.

Karma yoga no quiere decir que tú le riegues las plantas a tu vecino y, por ello, esté obligado a regar las tuyas. No se trata de hacer un favor a otra persona esperando a cambio algo de similar “peso” o valor. Sino de hacerlo sin expectativas, porque quieres, porque haces el bien. ¿Recuerdas la película Amélie?

Un ejemplo sencillo para entenderlo bien es el trabajo de voluntariado: dedicas tu tiempo y tu energía a colaborar con alguna causa que te remueve por dentro. Puede que tu tarea sea tan sencilla como fregar platos, si la desarrollas con atención plena y siendo consciente de que no lo haces por ti, ya estás practicando este tipo de yoga.

Como digo, este tema da lugar a largas conversaciones pues el concepto de karma va inevitablemente unido al concepto de la reencarnación: cuando eres capaz de no reaccionar dejas de generar karma, hasta que llegas a un punto en que tu mochila de karma está vacía y, por tanto, dejas de reencarnarte. ¡Y esto sí que daría para varios posts o unas cuantas tardes de charla animada!

Practicando Karma yoga

Empieza por pequeñas acciones, como sacar la basura cuando te vas de una casa que has visitado, ayudar a cruzar una acera, ceder el paso, limpiar y recoger el material que has usado en clase… pero hazlo concentrad@ en lo que estás haciendo en ese momento, prestando atención.

Cuando practicas Karma Yoga realizas acciones, generando reacciones que volverán a ti en un momento u otro. Intenta no pensar en esas reacciones o consecuencias y centrarte sólo en tus acciones.

Este tipo de yoga se practica desde la amabilidad, la humildad y el desapego.
Algunos de sus beneficios son:

    • Ayuda a encontrar la armonía en la acción que realizas.
    • Mejora la capacidad de concentración.
    • Prepara la mente para la meditación.
    • Elimina los pensamientos negativos y el egoísmo.
    • Genera bienestar y claridad mental.

¿Te gustaría saber más sobre estos temas? ¡Déjame un mensaje!

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