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La importancia de respirar bien

Yoga y respiración

“Respirar bien”. Como si no supiéramos respirar. Pues… te sorprenderás si te digo que no, en realidad no sabemos respirar bien. Respiramos casi por supervivencia, de manera superficial y utilizando una parte ínfima de nuestros pulmones.

No nos tomamos el tiempo suficiente para inhalar y exhalar, no llevamos el oxígeno hasta la parte baja de los pulmones y no hacemos todo el proceso sólo por la nariz. ¿Has observado a un bebé durmiendo? Así es como deberíamos respirar también de adultos. Nunca es tarde para reaprender.

Yoga y respiración

No importa cuál sea el yoga que practiques, si es hatha, asthanga, yin o cualquier otro. Los profesores insistimos mucho en tu respiración, en acompasarla a tus movimientos para ayudar a alargar y estirar tus músculos, para disfrutar de la postura en sí y para obtener todos los beneficios posibles de ella.

Pero no sólo eso. Oxigenar correctamente tu cerebro ayuda a calmar tu mente y a enfocarla en el momento presente.

Yoga significa unión de cuerpo y mente, y la base de dicha unión, los cimientos por donde empezar a construir tu práctica, es la respiración. Es importante reaprender algo que sabías inconscientemente al nacer y que fuiste olvidando a medida que ibas creciendo.

Beneficios de aprender a respirar

Pranayama en sánscrito significa control de la respiración. A modo práctico, se traduce en ejercicios cuyo objetivo es controlar el prana o energía vital, equilibrar el flujo de oxígeno y de energía. Los hay de muchos tipos y algunos sólo pueden realizarse bajo supervisión de un yogui experimentado.

Practicamos pranayama para:

  • Purificar el cuerpo.
  • Equilibrar la energía y aumentar el nivel de la misma.
  • Estabilizar la actividad mental.

A cambio, obtenemos estos beneficios:

  • Mejora la captación de oxígeno, estimula el proceso digestivo.
  • Aumenta la capacidad pulmonar, mejora la memoria, aporta claridad mental.
  • Tonifica el corazón, el sistema nervioso, la médula espinal y el cerebro.
  • Estimula la regeneración celular.
  • Equilibra la energía y activa los chakras.
  • Ayuda a calmar la mente, lo cual influye al practicar concentración, atención consciente y meditación.
  • Ayuda a combatir el insomnio.
  • Dependiendo del tipo de pranayama realizado, puede, además, tener efectos relajantes o estimulantes.

Tipos de pranayama: técnicas de respiración yoguica

Brevemente, vamos a repasar los tipos de pranayama más comunes, para que te suenen. En clase practicamos algunos de ellos. Al menos las primeras veces, no los hagas sin supervisión. Es mejor que aprendas bien la técnica antes de lanzarte a realizarlos por tu cuenta.

Kapalabhati – se practica mucho en Kundalini yoga, es un ejercicio energizante, con exhalación forzada en el abdomen, inhalación automática y retención de aire.

Nadi Sodhana – consiste en respiración alterna por las fosas nasales. Si quieres conocer la técnica completa, puedes descubrirla en este artículo de nuestro blog.

Anuloma Viloma – muy similar al anterior, en este ejercicio se realizan retenciones de aire antes de cambiar de lado.

Bhramari – respiración de la abeja, se emite un sonido como un zumbido durante la exhalación.

Ujjayi – utilizada habitualmente en Vinyasa y Ashtanga yoga, se basa en sentir el paso del aire por la garganta.

Más allá de la esterilla

No es necesario que vayas aplicando técnicas de respiración en la fila del súper o cuando pelas una naranja. Pero sí te ayudará, cuando te acuerdes, respirar lenta y conscientemente; especialmente durante los momentos más tensos del día, en los que sea más necesario calmarse un poco antes de actuar.

Cuando veas que la situación te supera, detente, cierra los ojos, respira y después actúa. Las primeras veces tendrás que centrarte y hacerlo de forma muy consciente. Con el tiempo verás que surge solo, que forma parte de ti. Inhala, exhala, om…

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