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Savasana: La postura más difícil

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En estos tiempos modernos donde la inmediatez, lo rápido y eficaz predomina antes que la pausa y la calma… Savasana o postura del cadáver nos cuesta más que cualquier otra.

La razón: quedarnos inmóviles es un reto para los humanos el siglo 21 donde quedarnos en nuestra esterilla entre 10 y 30 minutos al día difiere de nuestra definición de productividad.

Y a diferencia de dormir la siesta, esta postura es un descanso activo, es decir, si te duermes durante la Savasana no estás haciendo la postura, estás durmiendo. No es fácil permanecer presente pero en meditación interna. Como todas las posturas es cuestión de práctica.

¿Cómo se hace la postura?

Te tumbas sobre tu espalda en tu esterilla de yoga, los brazos separados a 45 grados del cuerpo, palmas hacia arriba, las piernas separadas al ancho de la esterilla.

Cierras los ojos y buscas ralentizar tu respiración, que sean respiraciones profundas, fluidas donde en la inhalación se infle tu estómago, se ensanchen tus costillas y suba tu pecho y al exhalar igual, baja tu pecho, se cierran tus costillas y se desinfla tu estómago.

Haces un escaneo mental, desde la cabeza hasta los pies. Vas relajando los músculos de la cara, el cuello no tiene tensión, los hombros se alejan de las orejas y se hunden hacia el suelo. Poco a poco bajas por tu torso relajando los músculos del abdomen, llevando la espalda hacia el suelo. Las caderas se ensanchan, las piernas se relajan poco a poco y los pies caen hacia los lados sin tensión.
Si estás en una clase el profesor debe contar los minutos, mínimo 5 o 7 minutos de Savasana. Si estás solo y puedes poner un temporizador de 10 minutos para que cuando suene sepas que ahora debes salir de la postura.

¿Cómo salir de la postura?

No intentes levantarte de golpe, poco a poco ve llevando tu consciencia a los músculos de tu cuerpo. Mueve dedos de manos y pies, luego tobillos y muñecas.
Con una inhalación profunda estira los brazos por arriba de tu cabeza y estírate como si estuvieses en cama recién despertando. Luego con la exhalación abrázate las rodillas al pecho y mécete de un lado al otro suavemente para masajear tu espalda.

Una vez te sientas listo, déjate caer en posición fetal hacia el lado derecho, da un par de respiraciones ahí.
Para levantarte, estira la pierna izquierda, apoya las manos frente a tu cuerpo e incorpórate de lado, siendo la cabeza lo último que sube.

¿Por qué terminamos la práctica con esta postura?

Savasana tiene distintos propósitos y beneficios entre ellos:

  1. Nos prepara para nuestro destino final, la muerte.
  2. Ayuda a relajar el cuerpo de una forma consciente.
  3. Reduce el estrés, la fatiga, depresión y tensión.
  4. Mejora la concentración.
  5. Es una pausa que agradece la mente y el cuerpo.
  6. Mejora los casos de insomnia.
  7. Ayuda a tu salud mental.
  8. Absorbes los beneficios de la práctica física de asanas.

¿Eres de los que se sale cuando van a Savasana? Sigue leyendo.

¿Por qué no deberías salirte de la práctica cuando viene Savasana?

Primero es muy irrespetuoso para tus compañeros y profesor, pero además te estás saltando una de las partes más importantes de la práctica.

Está bien cuando te sales una vez por una urgencia, lo haces en silencio y te retiras tratando de no molestar al resto. Pero si no puedes quedarte para la clase completa de forma regular es mejor que busques otro horario donde puedas tener tu tiempo y hacer tu Savasana que también es parte de la práctica.

Particularmente es una de mis posturas favoritas, es cuando más agradezco haber sido capaz de llegar a la esterilla y brindarme ese tiempo para mí.

La próxima vez que llegues a Savasana, disfrútalo.
Namasté.

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