Propósitos de año nuevo: empezar a hacer yoga

Empezar a hacer yoga

Oye,

2019 ya está aquí y con él uno de esos maravillosos propósitos que podríamos y para mí, deberíamos marcarnos todos, es empezar a practicar yoga.

Pero, ¿por dónde se empieza?, ¿qué necesitamos?, ¿cómo lo hacemos?

Al plantearnos un nuevo objetivo surgen muchas preguntas y a veces la cantidad de interrogantes hace que se disipen las ganas y se quede en nada.

Ante todas esas preguntas tenemos la capacidad de parar un segundo e ir parte por parte para poder desarrollar nuestro nuevo objetivo.

Cuando hablo con alguien sobre practicar yoga lo primero que me dice es “NO TENGO FLEXIBILIDAD”.

¿Quién dice que para empezar a practicar yoga hay que ser flexible?

Esto es un pensamiento muy común y sinceramente pienso que limitante porque la flexibilidad física no es un factor determinante para poder empezar a practicar yoga,de hecho jamás un profesor de yoga te preguntará; pero ¿eres flexible?.

La flexibilidad es algo que se tiene en un grado o en otro y que se desarrolla a base del estiramiento de la musculatura de manera consciente y el Yoga precisamente trabaja sobre nuestra flexibilidad mejorándola pero no es un requisito para poder practicar.

Hay un tipo de Flexibilidad que sí es importante cuando decidimos practicar yoga y es “la flexibilidad mental” porque cuando empezamos, quizás los resultados no sean los esperados y nos sintamos frustrados pero esa frustración es creada por nuestra mente, por las expectativas que nos hemos creado. Podemos abrirnos a simplemente disfrutar de lo que hemos decidido hacer y percibir cómo nuestro cuerpo va moviéndose, nuestra respiración y abandonar los juicios y comparaciones que nos alejan de disfrutar en el presente.

Después de ser consciente de este punto que me parece muy importante porque lo veo en todos,empezando por mí, que a veces me encuentro con mi incapacidad para disfrutar de mi propio camino a causa de mis propias exigencias, vamos a entrar de lleno en otras cosas prácticas y necesarias para que puedas empezar a practicar ahora mismo.

¿Qué me pongo?

Parece bastante lógico que para poder practicar yoga necesitamos ropa cómoda pero es una pregunta muy común.

No hace falta comprarse nada específico para empezar a practicar, sobre todo porque no queremos añadir nada que nos pueda ocasionar estrés. Normalmente tenemos el típico pantalón cómodo que nos permite movernos ampliamente e igual con la camiseta y sudadera para abrigarnos al principio y final de la práctica.

Existen muchas opciones,tantas como gustos y personas y si en algún momento nos interesa algo más específico podemos descubrir marcas de ropa como esta que está pensada única y exclusivamente para practicar yoga y además es consciente y coherente con el medio ambiente, algo que a mi parecer es importante.

Yo recomiendo: ropa de deporte con la que nos sintamos cómodos y estar dispuestos a quitarnos los calcetines, ya que es muy importante para desarrollar la musculatura de los pies y unas buenas raíces sobre las que asentar nuestra postura.

Esterilla

Efectivamente necesitamos una esterilla para practicar yoga porque el suelo es bastante duro para las articulaciones y podríamos sentir molestias en las rodillas por ejemplo y porque además sin esterilla podemos resbalarnos y eso hace que la práctica se vuelva incómoda.

No hace falta comprarse una esterilla de diseño ni nada por el estilo,como siempre esto depende de los gustos de cada uno pero lo único importante de la esterilla es que no resbale, las típicas de camping no nos valdrían.

Os adjunto un par de ideas simplemente para orientaros:

¿Dónde?

Para mí la opción más acertada al empezar es con un profesor/a que nos guíe y nos ayude a desarrollar nuestra práctica, podemos optar desde clases colectivas en una sala hasta clases particulares,esto depende de las necesidades de cada uno.

Yo en este momento tengo mi proyecto de clases grupales y alumnos particulares y recibo clases a la vez, y son aprendizajes distintos y muy enriquecedores ambos. Si tienes cualquier consulta o te apetece empezar a practicar te puedes poner en contacto conmigo aquí:

Otra opción es practicar por tu cuenta en casa, para mí es mejor tener una guía presencial pero esta es otra opción igualmente válida siempre y cuando practiques con cuidado y consciencia, sin exceder tus límites, sean los que sean aquí y ahora.

Si tomas esta opción asegúrate de encontrar un espacio en el que poder moverte a gusto, con luz natural y aireado,sin distracciones a ser posible para que el tiempo que decides practicar sea lo más efectivo posible.

Existen muchísimas opciones de lectura y de guías en internet para el desarrollo de una práctica y de hecho, yo misma en mi Blog te acompaño para empezar con el saludo al sol, un buen punto de partida, si eliges esta opción me encantaría que te pasaras por aquí:

¿Cuándo?

Puedes practicar en cualquier momento del día y la práctica puede durar desde 5 minutos hasta 1:30 o más, esto sólo depende de ti.

Algo curioso que nos puede ayudar es saber que la mente está más calmada en la práctica por la mañana pero el cuerpo más rígido y esto hace que tengamos que desarrollar mayor percepción física para hacer una práctica respetuosa y el cuerpo está más móvil por la tarde y la mente más distraída, así que ve probando qué te sienta mejor y cómo te sientes según a la hora que practicas e intenta establecer una rutina para practicar a la misma hora todos los días que practiques.

Cuando vayas a practicar intenta no comer nada dos horas antes para que tu cuerpo no esté consumiendo la energía en hacer la digestión y puedas moverte más ligeramente.

“ENCUENTRA TU MANERA,TU MOMENTO Y HAZLO TUYO AUNQUE SEA COMPARTIDO,EL TIEMPO QUE TE REGALAS PARA DISFRUTAR DE TI ES EL MEJOR DE LOS REGALOS”

Espero que os sirva de ayuda y este se convierta en un propósito conseguido que nos ayude a todos a tener una mejor calidad de vida a todos los niveles y me haría muy feliz que nos encontrásemos en la esterilla.

Feliz 2019,

Namasté

Mi primera clase de yoga

yoga para principiantes

Mi primera clase de yoga

Recuerdo mi primera clase de yoga como si hubiera sido ayer, ¡y mira que ha llovido! Fui acompañando a otra persona que en ese momento buscaba respuestas. Sé que las encontró. Lo que no imaginaba es que yo me iba a enamorar del yoga y hacer de ello mi forma de vida.

Suena a tópico, nos lo habrás oído a todos los que practicamos: hay un antes y un después del yoga, ya no soy la misma persona, mi perspectiva de la vida ha cambiado como de la noche al día, etc. ¿Te suena? Todo eso es cierto, pero eso no hace que la primera clase haya sido fácil ni que haya conectado con mi lugar de calma a la primera. Te lo cuento hoy.

La incertidumbre de probar algo nuevo

Recuerdo entrar en la sala en un primer piso de un edificio de viviendas, se veía claramente que habían tirado tabiques para crear ese espacio. Paredes granates, apenas un puñado de lamparitas por el suelo, silencio casi absoluto, oscuridad. Daba respeto entrar.

Una vez hechas las presentaciones y colocados en primera fila (¡el terror, cuando somos nuevos en algo!), y sin quitarnos los calcetines porque nos parecía que era mucho pedir, comenzó la sesión.

Lo más difícil al realizar algo por primera vez es dejarse llevar y no tener expectativas. Con la influencia de las redes sociales creemos que no vamos a poder practicar yoga “como ellos”. Sólo respira, escucha las indicaciones y trata de dejarte llevar

El profesor insistía en que cerrásemos los ojos, que respirásemos por la nariz, mientras iba dando indicaciones para colocarnos en las posturas, para los ejercicios de respiración. Lo normal, vaya. Pero el primer día no te parece normal. No te relajas, no cierras los ojos, miras en todas direcciones, te preguntas si lo estás haciendo bien.

Terminó la sesión y yo sólo pensaba “¿esto es yoga?, ¡qué estrés!, hay que estar pendiente de mil cosas”. Mi acompañante y yo nos miramos, charlamos, nos había parecido raro, pero al mismo tiempo, queríamos volver, parecía que podía funcionar. Nos inscribimos inmediatamente, aún dudando de si era un acto impulsivo o de confianza a largo plazo.

No recuerdo la fecha exacta, ni la secuencia de asanas ni los pranayamas que practicamos. Sin embargo, nunca olvidaré la sensación al llegar allí, la sensación al marcharme y las ganas de repetir, de seguir experimentando algo que parecía tan misterioso y de lo que hablaban maravillas.

Mis recomendaciones para tu primera clase de yoga

Cada persona es un mundo. Esto aplica también a los profesores. Si tu primera clase no te gusta porque no conectas con el profesor, porque ese tipo de yoga no va contigo, o porque el local no está bien acondicionado, ¡no desistas! Dale, por lo menos, otra oportunidad.

Cada uno tenemos una manera de transmitir el yoga y no podemos llegar por igual a todo el mundo. Yo misma sigo siendo alumna, sigo probando cada vez que puedo, y siempre es una primera vez con cada profesor. Siempre hay algo nuevo, algo diferente, siempre dejo lo que sé en la puerta y camino descalza a esa nueva esterilla con el lienzo en blanco, dispuesta a dejarme guiar.

Es normal que haya dudas, preguntas, nervios, que los mantras te hagan pensar en una secta y que quitarte los calcetines no entre en tus planes. Es tu primera clase de yoga y todo es nuevo. Puedes preguntar las dudas al terminar, puedes dejarte los calcetines, puedes no cerrar los ojos.

Te invito a confiar, a dejarte guiar, a olvidar fuera de la sala tu móvil, tus zapatos y tus preocupaciones. Ese momento es sólo para ti. Ese espacio, ese tiempo, ese “estar aquí y ahora” es a lo que tienes que dedicar toda tu atención. Disfruta la experiencia, observa cómo te hace sentir y anótala en tu lista de primeras veces

Como dicen por ahí, ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

Ejercicios de yoga para hacer en casa

Ejercicios de yoga para hacer en casa

Llevas ya un tiempo practicando yoga en clase y sientes que te gustaría seguir moviéndote en casa, seguir respirando y sintiéndote bien. Has visto vídeos, imágenes, tienes un libro o dos, pero todo no sabes por dónde empezar.

Si ya has aprendido la secuencia de saludos al sol o Surya Namaskar (en cualquiera de sus versiones), sólo eso es suficiente para despertar cuerpo y mente e ir estableciendo una rutina de yoga.

Sin embargo, una vez que dicha secuencia forma parte de tu día a día, sientes que quieres avanzar, te apetece ir añadiendo asanas a tu práctica. Aquí te dejo unas poquitas, muy básicas, para que las pruebes en casa.

Es importante que tu práctica sea equilibrada, es por ello, que he incluido asanas de pie, de equilibrio, de apertura de pecho, torsiones, flexión adelante, apertura de caderas e inversión. Trabajas en todos los ángulos posibles y vas dando fortaleza y flexibilidad a todo tu cuerpo, al tiempo que tu mente y tu respiración reciben los beneficios de cada movimiento.

Yoga en casa: Empecemos por la base

En la tradición india del yoga se han registrado hasta 840.000 posturas (asanas) diferentes. Muchas son variantes de otras. La realidad es que, salvo los practicantes de Ashtanga, que siguen largas secuencias específicas, la práctica diaria de un yogui no supera las 50 posturas, si llega.

Recuerda que la base del yoga es tu respiración. No busques la postura perfecta, trata de encontrar “tu postura” cada vez. Lo más importante no es llegar a tocar tu oreja con un pie. Donde quiera que llegues, hazlo de manera consciente, sintiendo bien tu cuerpo y acompasando tu respiración.

  Mantente el tiempo que estimes necesario, el que te resulte cómodo, sin prisa, respirando, disfrutando

Paso a paso

Puedes comenzar sentado en postura de meditación, con los ojos cerrados, simplemente respirando. Tómate unos 5-10 minutos para relajar tu cuerpo, calmar tu mente y centrarte en tu respiración, siempre por la nariz y siempre muy consciente de los movimientos de tu abdomen.

Intenta comenzar siempre con unas cuantas vueltas de saludos al sol. Una vez terminados, y tras recuperar la respiración en tadasana (la montaña), puedes seguir esta secuencia. Si no las haces todas, procura, al menos, mantener el orden.

      1. Utthita Trikonasana, el triángulo.
      2. Vrksasana, el árbol.
      3. Setu Bandha Sarvangasana, el puente.
      4. Jathara Parivartanasana, la torsión espinal tumbado, con rodillas flexionadas.
      5. Dandasana, el bastón.
      6. Paschimottanasana, la pinza sentada.
      7. Ardha Matsyendrasana, la media torsión espinal sentado.
      8. Baddha Konasana, el zapatero o la mariposa.
      9. Balasana, el niño.
      10. Viparita Karani, la invertida o piernas en alto.

Desde ahí puedes terminar en savasana, el cadáver o postura de relajación. Intenta no mover tu cuerpo durante el tiempo que permanezcas en ella (mínimo 10 minutos). Procura abrigarte bien, tu temperatura corporal va a disminuir. Ponte cómodo: cojines bajo las lumbares y bajo la nuca (si los necesitas), espalda bien ajustada a la esterilla, manta para cubrirte. Si puede ser, si te gusta, prepara velas, incienso, luz tenue, música suave… y déjate fundir con el suelo completamente relajad@.

Consejos para una buena práctica

Todas las veces que puedas, realiza las asanas con los ojos cerrados, te servirá para sentir mejor tu cuerpo y percibir las señales que te envía.

Busca tu momento, tu rincón, vacíalo de estímulos externos (teléfonos, dispositivos electrónicos), y no dejes que nada ni nadie te interrumpa. No necesitas una habitación entera, sólo un espacio tranquilo, suficiente para tu esterilla.

Escucha siempre tu cuerpo, no te fuerces, trata de conocer tus límites. Si no alcanzas la postura final, no pasa nada. Cualquiera que sea tu versión de la postura, será perfecta para ti. Recuerda que cada día es único. Puede que ayer llegases donde hoy no llegas. No pasa nada, no te juzgues, no te compares.

Si un día quieres practicar en casa y no te sientes especialmente activo, siéntate y respira. Cierra los ojos y fluye. Eso también es yoga.